Lo que los extranjeros no entienden de Colombia

En algo más de un año como profesor de español para extranjeros en la Javeriana, he tenido estudiantes de diversos países. Holandeses, suecos, coreanos, japoneses, chinos, estadounidenses, alemanes, lituanos, entre otros, han compartido en el aula sus aventuras en nuestra tierra.

Antes de entrar en materia, he de decir que los extranjeros ven muchas cosas buenas de Colombia -cosas que casi siempre ignoramos los colombianos- y son más bien pocas las críticas. Pero me voy a centrar en las malas porque así es la vida. En otra entrada hablaré de lo bueno. Todo bien.

Si me pidieran hacer mi top 5 de lo que menos les gusta a los extranjeros de Colombia diría que:

5.) La impuntualidad: Quizás ya se lo esperaban. La puntualidad no es el fuerte de los colombianos y esto se evidencia en nuestras fórmulas para suavizar nuestra falta de compromiso y precisión. No somos conscientes de lo chambón de un “nos vemos a las 7 pasaditas”, clara licencia para jugar con el tiempo de los demás, ¿qué es “pasaditas”? Según un estudio hecho por mí, 29 minutos después de la hora pactada. Un día en clase, una estudiante de Corea del Sur me contó que estaba muy brava porque la invitaron a una fiesta que supuestamente comenzaba a las 9 p.m. y la gente empezó a llegar a las 11p.m. Ella llegó a las 8:30 p.m., como le dictaba su costumbre oriental. “En Corea llegamos temprano para ayudarle al anfitrión a tener todo listo para que la fiesta EMPIECE a las 9 p.m.”, dijo un poco exaltada. Aquí nos vale huevo el tiempo del otro. El impuntual es un intenso, el que se enoja por la impuntualidad es un fatalista.

4.) La contaminación y la falta de consciencia ecológica: a los extranjeros les parece inaudito que un bus les bote humo en la cara y la policía no haga nada. Les desconcierta que los colombianos nos hayamos acostumbrado a vivir así; con los ojos llorosos y las manos tapándonos la nariz cuando pasa un bus. “Y el Transmilenio también es así, ¿por qué no hacen nada?” Me dijeron una vez.

En Colombia hablamos de reciclaje como si fuera una cosa modernísima. Me atrevería a decir que abordamos el tema como si fuera una moda. En los países europeos o asiáticos lo del reciclaje es algo cotidiano, casi que natural. No se imaginan la cara que ponen los extranjeros cuando ven que un colombiano bota una cáscara de banano en la bolsa de los reciclables y se va campante, como si nada hubiera pasado.

3.) La actitud de los servidores públicos: muchos de mis estudiantes permanecen en Colombia por varios meses y me cuentan de su calvario en el Ministerio de Relaciones Exteriores. “Nos dicen que en un mes está lista la cédula de extranjería, pero vamos al mes y nos dicen que todavía no, que en otro mes, y así nos tienen 3 meses. No les importa”, dijo un sacerdote franciscano. Curiosamente lo que más le molestaba no era que no estuviera lista la cédula, sino que los que atendían no tuvieran la más mínima empatía. “Me da rabia que uno está haciendo una fila larguísima y mientras tanto ellos se cuentan chistes y se ríen” cuenta. Creo que ustedes han tenido que ir a una oficina del gobierno en la que se ven funcionarios muertos de la risa mientras la gente espera impaciente en una fila. Ah, y ni siquiera he mencionado que llegan tarde a trabajar, de almorzar y se van temprano porque los coge el trancón, y así.

2.) La tramitología: En Colombia nos fascina la firmita, el sellito y todo lo que demuestre que antes de que algo sea aprobado, pasó por una persona con poder. Un estudiante sueco me dijo “en Colombia, para sacar cualquier papel, hay que hacer muchos pasos. Tenemos que ir a 4 lugares diferentes para hacer lo mismo, ¿por qué no pueden centralizar las cosas?’ Tiene  toda la razón. A las empresas les encanta mandar a autenticar cosas en una notaría, exigir certificados, fotocopias de la cédula, fotos, formularios y todo se consigue en lugares diferentes. Tan lindos.

1.) El transporte público: A los extranjeros, a diferencia de lo que muchos podrían creer, les tiene sin cuidado el tumulto en Transmilenio. Vienen de países con metro donde la cosa es peor. Una vez un japonés me contó que en el metro de Tokio, en hora pico, era de suertudos ir con los dos pies en el suelo. Calculen. Lo que les molesta es la falta de orden. No les cabe en la cabeza que se abra la puerta de una estación y la gente se suba sin esperar que otros bajen y que, para rematar, se queden cerca de la puerta teniendo mucho espacio en los pasillo.  Les fastidia tener que empuñar sus celulares porque si no se los roban y es culpa de ellos, no del ladrón porque a él se le da razón; “si uno da papaya, paila”.

Y si así es en Transmilenio, que por lo menos hay estaciones, imagínense cómo se siente un estudiante que va en buseta a la universidad. No saben dónde bajarse porque el bus para en cualquier parte y no disfrutan que cada 10 cuadras se suba alguien a cantar, vender o pedir. No los culpo.

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One response to “Lo que los extranjeros no entienden de Colombia”

  1. Licca says :

    Pero si hasta parece que hablaras de México. Los extranjeros odian los mismo en todos lados o los problemas del 3er mundo son generalidades de América.

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